jueves, 20 de junio de 2013

Mientras existan niños habrá payasos



Texto y fotos: David Rodríguez    CULTURA / Artes Escénicas

Los niños se fascinan con sus actuaciones.
Lo vemos frecuentemente pasar por las calles de Bayamo con su atuendo característico, deslizándose sobre sus patines en dirección al Piano Bar los fines de semana.

Los colores de su ropa de trabajo y el maquillaje propio de su profesión se erigen en un elemento de belleza adicional a la ciudad que desde hace muchos años lo acoge como un hijo más.

Mientras va o regresa de sus labores profesionales, va cantando, con guitarra o sin ella, canciones que pueden ser de su autoría o de otros con los que tiene afinidad musical.

Es muy alegre este joven que se ha empecinado en ofrecer felicidad especialmente a los niños pero también a los mayores que se acercan para disfrutar de sus presentaciones.


No esquiva este encuentro con el periodista, al parecer estaba esperando este momento para poder hilvanar ideas, proyectos, desafíos y potencialidades desde el mundo del arte.

Una tórrida tarde bayamesa me dispuse a conversar con él que ejerce un arte que tiene más de dos mil quinientos años de historia en el planeta.

Una taza de café contribuyó a desatar las palabras cruzadas entre el periodista y el entrevistado, que tuvo en su abuelo materno Feliberto, el primer acercamiento al mundo de la cultura.

Damián Jorge Hernández, jiguanicero nacido en la calle Luz Caballero de esa ciudad, se bautizó asimismo como el payaso Palitroque, muy conocido en medios bayameses.

Dice que asumió ese nombre porque en sus años de pequeño hacían en Jiguaní un pan largo y flaco al que denominaban palitroque y lo tomó para que siempre lo recordaran.

Su referente en este mundo del clown está inspirado en una persona a la que llamaba gallego en su tierra natal y que formaba parte de un grupo de aficionados el teatro.

Un día se enteró de una convocatoria en la capital cubana para entrar a estudiar arte, pero aprobó la materia teórica pero no la práctica y regresó a su terruño.

Ya en este, no desistió en su afán de acceder al arte y a través de una maestra de la antigua escuela de arte Manuel Muñoz, ubicada en lo que se conoce como La Hacienda, pudo ingresar en la misma.

Quizás en esa época no tenía en mente convertirse en lo que es hoy, el conocido payaso Palitroque, pues pasó por diferentes grupos de teatro de Bayamo donde pulió sus conocimientos.

Hablar con Damián es darle la oportunidad para que se desencadene ese caudal de experiencias que ha acumulado a lo largo de su carrera.
En la intimidad del hogar

Pero no olvida nada. Ni a sus compañeros de aquella escuela de arte, ni a las personas que le ayudaron en el propósito de convertirse en el artista que hoy tiene su espacio en Bayamo.

“La primera vez que hice de payaso fue como al año de estar en el grupo de teatro guiñol Pequeño Príncipe, pues había una obra, Cuando vuelas las mariposas”.

“En ese momento se crean espacios flexibles, como el del Cabaret Bayam y el de la Plaza de la Revolución, este último llamado La familia cuenta cuentos”.

“Ahí yo cantaba canciones, cuentos y narraciones orales de mi autoría y otras historias que buscamos con la utilización de títeres, pero no era clown aún”

Dice que en ese tiempo seguía viviendo en Jiguaní, lo que dificultaba su participación en actividades especialmente nocturnas que terminaban muy tarde, casi en la madrugada.

Le proponen el traslado a Bayamo pero sin la garantía de vivienda, acepta y comienza a dormir en la sede del grupo de teatro Pequeño Príncipe.

Posteriormente, al montar la obra Viaje Mágico por parte de esa agrupación teatral es que realiza su primera actuación como payaso en el escenario donde solo se observaba acción y movimiento.

En su afán de alcanzar lo más excelso de esta manifestación del arte, pasó talleres y participó en un evento que se desarrollaba en Cienfuegos en homenaje al gran Edwin Fernández.

Le pregunto a Damián, ¿qué es un payaso? Se queda pensando muy seriamente, cierra los ojos, las manos semiabiertas y me dice: “Un payaso no es más que el otro actor que tiene el actor. Cada actor tiene dentro una magia, es con esta que sale a la luz. Palitroque es la otra parte de mí y Damián es otra persona”.

Con los niños en el cabaret Bayam.
“El payaso es eso, la creación y búsqueda del encuentro de una personalidad diferente a la propia personalidad”.

A esta altura de la entrevista le pregunto si esta labor profesionalidad le ha prodigado felicidad. Se ríe y me comenta: “Fíjate si la vida mía ha estado ligada a mi personaje que una de las fotos de la boda la hicimos mi novia y yo vestidos de payasos”

“El payaso forma parte también de eso, de ver y encontrar la más mínima cosa, algo que suceda, atraparla rápido y hacerla un chiste y lograr que la gente se divierta”.

¿Puede educar un payaso a los niños, adolescentes y mayores durante sus presentaciones?

“Pienso que sí, siempre trato en mi trabajo de dejar el detalle de educar pues en este tiempo que vivimos de tanta globalización y de alguna música chatarra, es importante que eduquemos”.

“Mi personaje Palitroque hace un trabajo de educación, de llevar a la mentalidad del niño que no es el chiste grotesco, el juego vulgar, sino el didáctico y educativo lo que debe asimilar y que divierta”.

Ya en el final de la entrevista le pregunto a Damián acerca del futuro del payaso o del clown como también prefiere llamarlo.

“Pienso que mientras existan niños habrá payasos”.

1 comentario:

  1. Vale una aclaración. En Bayamo los centros nocturnos como el Cabaret Bayam y el Piano Bar, funcionan para los niños sábados y domingos por la mañana.

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