jueves, 21 de marzo de 2013

Acciones para un medio milenio



Por Marisela Presa  HISTORIA / Patrimonio

La restauración de importantes inmuebles,
es una de las prioridades del programa por
el medio milenio de Bayamo.
Cuando a la Villa de San Salvador de Bayamo le está llegando su medio milenio, se le  suman hoy un significativo número de acciones que van desde lo constructivo hasta el satisfacer  en el quehacer cultural y de los servicios, infinidad de anhelos y preferencias de los bayameses.

Y es que en este entorno de la Ciudad Monumento Nacional no se puede hablar sólo de un hoy, porque la capital granmense, desde hace ya algunos años ha estado recibiendo con mucha voluntad y amor, acciones que la han ido trasformando en una ciudad bonita, mucho más cuidada y con variadas opciones de servicios.

Claro que cuando se habla de medio milenio, de insuficientes presupuestos para hacer todo lo que la ciudad merece, de carestías y de programar cada tarea,  la acción actual se hace a partir de proyectos y estrategias que dependen de directivos, conocedores, inversionista, ejecutores y controladores de cada acción, para que todo tenga un orden.

Ahora por ejemplo, para estos 500 primeros años a celebrar, hay que referirse a unas 564 acciones constructivas, una buena parte de ellas en su centro histórico y en sus principales instituciones culturales, gastronómicas y residenciales.

Por ello se pone el acento en fachadas, a escuelas, edificios, a las instituciones del deporte y la salud, en la necrópolis local, en aceras, contenes, murales, calles, jardinerías,  parques.

Pero podemos poner en mayúscula lo que se hace en el Consejo Popular Camilo Cienfuegos, donde se instala nuevas tuberías para el agua potable, se urbanizará el área y la telefonía instalará un sinnúmero de nuevos servicios, todo ello para beneficiar a más de 28 mil pobladores.

Ese proyecto podría pactarse como la obra más significativa que quedará para los años venideros en la ciudad, porque también marca el inicio de la inversión del acueducto bayamés, una necesidad prácticamente impostergable y que ya está en marcha.

El Comité Organizador de las acciones por el aniversario 500 va pensando en todo, y  se tienen proyectos para que cada bayamés se sienta parte y partícipe de este importante homenaje a la ciudad, que  vive días gloriosos.

Entonces esa idea bonita de convertir una cuadra, una institución, una casa, una familia, un servicio, una institución en Familia o Cuadra 500 años, seguramente revolucionará la vocación de tanta gente creadora  y veremos en esencia la participación ciudadana en la celebración de su ciudad.

Claro, que ni por asomo, nos hemos referido ni a un pequeño porcentaje de las acciones en marcha, sólo sé que la cultura cuenta además con un proyecto fascinante, en el  que se conjugan el talento local, territorial y nacional, y que serán muchos los visitantes, bayameses de todas las latitudes y de todas partes de la tierra que estarán por aquí para noviembre venidero.

Ser eficientes, organizados, disciplinados, creadores, entusiastas y comprometidos es la propuesta de las autoridades provinciales y municipales, que en un nuevo recorrido nos mostraron ese nuevo rostro para el cual se proyecta esta ciudad de cara a sus más de 500 años de historia.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Tres versiones para una antológica canción, “La Bayamesa”



Por Maylenis Oliva Ferrales
CULTURA / Música


El desespero de un enamorado víctima de las inclemencias de una separación amorosa, la complicidad de tres de sus amigos y el hecho de encontrarse en Bayamo, tierra fértil para la composición, fueron los principales ingredientes que dieron vida a una antológica canción romántica y trovadoresca, primera de su tipo escrita en la Isla cubana.

“La Bayamesa” como se conoció entonces y hasta nuestros días, debe su justo nombre a quien fueran dedicados aquellos enardecidos versos de amor: la joven María de Luz Vázquez y Moreno, una genuina bayamesa que había robado con su encanto los más hondos suspiros de Francisco del Castillo.

Pero lo que no supusieron los cuatro jóvenes galanes (Francisco del  Castillo, Carlos Manuel de Céspedes, José Fornaris y Carlos Pérez) que aquella noche del 27 de marzo de 1851 entonaron la melodía tras los barrotes de la ventana colonial de Luz, era que “La Bayamesa” no solo serviría para conmover a la joven y lograr la reconciliación de la pareja, sino que su letra sería por demás, génesis de otras tres versiones surgidas en circunstancias muy diferentes a la de la original.

“¿No te acuerdas gentil bayamesa, Que tú fuiste mi sol refulgente Y risueño en tu lánguida frente blando beso imprimí con ardor?”, así fue escrita la primera estrofa de la singular canción que durante aquella noche emocionara a varios bayameses, vecinos de Luz y luego, durante siglos, a miles de cubanos.

No obstante, la que fuera en sus inicios una composición aparentemente inocente cobró pocos años después (1868) y en plena manigua, allí donde los primeros mambises alzaron sus machetes contra el dominio español, una connotación patriótica plagada de un profundo sentimiento anticolonialista.

“No recuerdas, gentil bayamesa que Bayamo fue un sol refulgente donde impuso un cubano valiente con su mano el pendón tricolor? /No recuerdas que en tiempos pasados el tirano explotó tu riqueza pero ya no levanta cabeza moribundo de rabia y temor?”

La autoría de esta versión la historia no ha podido descifrarla aún, aunque algunas especulaciones apuestan por uno de los cuatro jóvenes que compusieron “La Bayamesa” de 1851, pues todos, excepto Castillo, quien muriera un año antes de iniciar la guerra, se involucraron en la gesta revolucionaria como activos patriotas.

Pero de los campos volvería a resurgir otra vez y ahora con más fuerza “La Bayamesa”. Su letra se modificaba y tomaba forma de marcha de guerra, semejante a la marsella francesa.

Sin embargo, no podían sospechar las autoridades coloniales en Bayamo ni su gobernador, que la marcha entonada en la parroquia de de la Villa como parte de una fiesta religiosa fuera entonces el preámbulo de un himno que lanzaría al pueblo a la lucha y el que aún nos identifica en todo el mundo como nuestro Himno Nacional.

“¡Al combate corred Bayameses! Que la patria os contempla orgullosa; No temáis una muerte gloriosa, Que morir por la patria es vivir.” Versos que según la tradición histórica y popular fueron fraguados por Perucho Figueredo (insigne patriota bayamés) desde su caballo el 20 de octubre de 1869.

Así, parecía que “La Bayamesa” había llegado a su máxima expresión y reposaría la realización de otras versiones, pues las ya escritas en momentos significativos de la historia local, estaban perennes en la memoria de los bayameses.

Pero, no fue así. Más de cuatro décadas después, el letargo se rompía bajo la composición y musicalización del inigualable cantautor santiaguero Sindo Garay, quien obtuvo el mérito de hijo adoptivo de la ciudad de Bayamo.

Sindo hacía con esta, la tercera versión de una canción de desamor y amor a la vez, devenida luego canto de arrobo revolucionario y llamado de guerra, en su propia “Bayamesa”, más conocida en Cuba como “La Bayamesa” de Sindo Garay.

“Tiene en su alma la Bayamesa triste recuerdo de tradiciones, cuando contempla los verdes llanos, lágrimas vierte por sus pasiones”. Volcada nuevamente en la candidez de una dama, la antológica canción y cada una de sus versiones, pasaron a ser desde entonces, una emblemática muestra de identidad nacional.

Por estos días vuelve otro 27 de marzo y también otras bayamesas de este siglo XXI acudirán allí (Ventana de Luz Vázquez), donde se escuchara por vez primera su melodía, a revivir 162 años después, las emocionantes notas musicales de “La Bayamesa”.

martes, 19 de marzo de 2013

Amar a Bayamo



Por David Rodríguez

Plaza del Himno, imagen emblemática de Bayamo.
Amar a Bayamo es muy fácil. Es una ciudad que se deja querer, tanto por los nacidos aquí como los que llegados de otros lares, reciben la condición de hijos adoptivos.

Y es que quizás sean las aguas de su río las causantes de ese arraigo que siente uno hacia esta ciudad que cuando estamos lejos contamos los segundos para reencontrarnos con ella.

Nuestra ciudad es hermosa. Ya sabemos eso. Es además, hospitalaria, alegre en todas las épocas del año pues en cada barrio, en cada calle abunda la risa y el abrazo fraterno.

Ahora que se acerca el 5 de noviembre fecha para celebrar el aniversario 500 de su fundación, Bayamo sigue siendo una referencia no solo en la historia, bien ganada y defendida.

Es una ciudad por cuyas calles andan y desandan hombres, mujeres y niños con la mirada puesta en el futuro para el que se preparan con ansias de contribuir a su grandeza.

Y eso solo se logra cuando hay un alto sentido de pertenencia, cuando los habitantes de una ciudad como Bayamo la asumen como lo que es suya, por los cuatro puntos cardinales.

Bayamo tiene muchas calles estrechas por donde han pasado durante tantos años esos coches tradicionales desde los que han salido tantas notas musicales en noches de serenata.

Una ciudad bohemia como la nuestra tiene el orgullo de haber tenido entre sus hijos a aquellos que cantaron La Bayamesa en momentos de reconciliación amorosa.

Esos trovadores nos han dejado una herencia que no podemos soslayar, pues el legendario Pimpo La O, nos enseñó a no perder esa música que sale del alma de los corazones enamorados.

El corazón se engrandece cuando al pasar por cualquiera de las calles, vemos las tarjas que van marcando hechos de trascendencia histórica y patrimonial.

Bayamo aglutina, convoca, resume y glorifica la conciencia de sus hijos que quieren regalarle las mejores imágenes de su existencia para que jamás las pierda.

Ni terremotos ni huracanes, podrán hacer añicos  la extraordinaria ciudad que es Bayamo, sembrada en el centro del oriente cubano, brújula y destino de la nación cubana.

Cinco siglos de existencia no marcarán el declive de nuestra bella ciudad, todo lo contrario, la fecha señalará el punto de partida para hacerla más hermosa y más amante de sus hijos.


René Capote, Bayamo, el coro y el piano



Por David Rodríguez

El maestro René Capote fue un excelente
artista y pedagogo.
Es imposible atrapar con pocas palabras toda la trayectoria de un músico bayamés que dando rienda suelta a su talento, escribió una bella historia que lo ha hecho trascender en el tiempo.

Llevó en su sangre la estirpe que nos enseñó el camino de la libertad, pero no vivió de ese pasado glorioso, sobre ese pasado hizo su presente y su futuro.

No se podrá escribir la historia de la música bayamesa sin mencionar su nombre, asociado hoy a figuras que siguen el camino que él labró desde la tribuna del teclado de su piano.

Este Instrumento se rodeó de voces un día memorable hace casi medio siglo, y entonces la música no viajó sola por el pentagrama, sopranos y barítonos comenzaron a acompañarlo por los senderos difíciles de la interpretación. Y siempre salió ileso en esas confrontaciones por su magisterio y su limpieza técnica.

Las calles de Bayamo lo vieron a cualquier hora, luego de alguna presentación en el Museo Provincial o en otros sitios de la ciudad que reclamaban su presencia. Fue un artista de un alto nivel, dotado de una capacidad inmensa para enseñar.

Se siente orgullo al saber que a nuestro lado estuvo uno de los artistas que más amó a su tierra bayamesa, a la que jamás abandonó cuando sus posibilidades le auguraban un futuro cierto en la capital del país.

Los bayameses tenemos una hermosa deuda con René Capote, deuda que saldaremos solo con reconocer toda la felicidad que nos proporcionó desde el sonido de su piano que ya desde hace mucho es patrimonio de la Ciudad Monumento Nacional.

Si algo distingue al ser humano es su capacidad de amar, esa manifestación de los sentimientos que surge cuando alguien en su paso por la vida ha entregado todo su caudal de conocimientos con la excelsitud académica que René demostró en cada instante.

Este bayamés de muy dura cepa no cejó en el empeño pues su amor por el piano, por la música y por su ciudad, lo han situado en un sitio imprescindible en la memoria de los que la habitamos.

Dos ciudades, dos patriotas, dos himnos



Por David Rodríguez

Perucho Figueredo da a conocer la letra del himno.
Cuba y Guatemala están unidas para siempre, no solo por la historia común que distingue a los pueblos de Nuestra América, sino por un hecho sin precedentes.

La ciudad de Bayamo, distante casi a 800 kilómetros al este de la capital cubana, fue sitio natal de dos hombres que el destino unió para siempre en la historia cubana.

Perucho Figueredo y José Joaquín Palma están por derecho propio y con letras de oro en los afanes libertarios de la Isla, a los que se sumaron desde el momento supremo de La Demajagua.

Ambos hombres secundaron a Carlos Manuel de Céspedes desde aquella clarinada del 10 de octubre de 1868 y alcanzaron grados militares de importancia en el Ejército Libertador.

Perucho Figueredo nació el 29 de julio de 1819 y su hogar fue la sede de la constitución del Comité Revolucionario de Bayamo el 14 de agosto de 1817.

El poeta y patriota bayamés José Joaquín Palma.
José Joaquín Palma vio la luz en Bayamo el 11 de septiembre de 1844  y se incorporó a la Revolución Cespediana desde el primer momento, trabajando en el reclutamiento de hombres para la lucha independentista.

Hombre de mucha cultura, Figueredo fundó junto al Padre de la Patria la sociedad La Filarmónica, que agrupaba a intelectuales de la talla de Juan Clemente Zenea, José Fornaris, José Joaquín Palma y José María Izaguirre.

En los tres meses de Gobierno Revolucionario en Bayamo, del 20 de octubre de 1968 al 12 de enero de 1869, Palma fue coautor de una moción sobre la abolición de la esclavitud, sentenciando: “Si en Cuba esclava no puede haber hombres libres, en una Cuba libre no puede haber hombres esclavos”

Designado para escribir la música de la marcha guerrera que llamaría a la lucha libertaria, Perucho Figueredo entregó al maestro Manuel Muñoz Cedeño el 3 de mayo de 1868, una copia de su composición La Bayamesa para que la instrumentara.

José Joaquín Palma tuvo que emigrar debido a sus actividades revolucionarias, pasando por ciudades de Estados Unidos, Jamaica, Honduras y finalmente Guatemala.

Aquella música de La Bayamesa, fue interpretada en la fiesta religiosa del Te Deum, en presencia del Gobernador de la Ciudad el Teniente Coronel español Julián Udaeta.

Este receló de esa música que sin conocer de la misma intuyó que era una marcha bélica. La historia le daría la razón el 20 de octubre de
1868 cuando Bayamo fue tomada por los mambises.

En aquel acto glorioso y emancipador, Perucho le puso letra a aquellos compases, surgiendo, en el momento del triunfo, lo que es hoy nuestro Himno Nacional.

En su andar por Centroamérica, José Joaquín Palma, quien no dejó jamás de ser un patriota cubano, ayudó a muchos cubanos que estaban por esas tierras, entre ellos a Máximo Gómez.

Trabó amistad con José Martí, quien conociendo su estirpe, lo proclamó como el “Poeta de la Patria”.

Bardo de profunda visión, escribió la letra del Himno Nacional de Guatemala, país que lo considera el “más predilecto de sus hijos adoptivos”.

Perucho Figueredo  murió fusilado el 17 de agosto de 1870. José Joaquín Palma falleció en Ciudad de Guatemala el 2 de agosto de 1911. 

Sus restos descansan en Bayamo desde abril de 1951.

HIMNO NACIONAL DE LA REPÚBLICA DE CUBA
Autor: Perucho Figueredo

Al combate corred bayameses
que la patria os contempla orgullosa
no temáis una muerte gloriosa
que morir por la patria es vivir
en cadenas vivir, es vivir
en afrenta y oprobio sumidos,
del clarín escuchad el sonido,
a las armas valientes corred.

HIMNO NACIONAL DE LA REPÚBLICA DE GUATEMALA
Autor: José Joaquín Palma y Lasso de la Vega

Guatemala feliz!.... ya tus aras
No ensangrienta feroz el verdugo;
Ni hay cobardes que laman el yugo;
Ni tiranos que escupan tu faz.
Si mañana tu suelo sagrado
Lo profana invasión extranjera,
Tinta en sangre tu hermosa bandera
De mortaja al audaz servirá.
CORO:
Tinta en sangre su hermosa bandera
De mortaja el audaz servirá;
Que tu pueblo con ánima fiera
Antes muerto que esclavo será.
De tus viejas y duras cadenas
Tú fundiste con mano iracunda,
El arado que el suelo fecunda,
Y la espada que salva el honor.
Nuestros padres lucharon un día
Encendidos en patrio ardimiento,
Te arrancaron del potro sangriento
Y te alzaron un trono de amor.
CORO:
Te arrancaron del potro sangriento
Y te alzaron un trono de amor,
Que de patria al enérgico acento
Muere el crimen y se hunda el error.
Es tu enseña pedazo de cielo
Entre nubes de nítida albura,
Y ¬ay de aquél que con mano perjura
Sus colores se atreva á manchar!
Que tus hijos valientes y altivos
Ven con gozo en la ruda pelea,
El torrente de sangre que humea
Del acero al vibrante chocar.
CORO:
El torrente de sangre que humea
Del acero al vibrante chocar,
Que es tan solo el honor su presea
Y el altar de la patria, su altar.
Recostada en el Ande soberbio,
De dos mares al ruido sonoro,
Bajo el ala de grana y de oro
Te adormeces del bello quetzal;
Ave indiana que vive en tu escudo,
Paladión que protege tu suelo,
-Ojalá que remonte su vuelo
Más que el cóndor y el águila real!
CORO:
-Ojalá que remonte su vuelo
Más que el cóndor y el águila real,
Y en sus alas levante hasta el cielo,
Guatemala, tu nombre inmortal!