martes, 26 de noviembre de 2013

Por terror me quitaron el uniforme de alfabetizador

David Rodríguez




Noviembre de 1961. El Mirador, uno de los sitios más hermosos que he visto en mi vida, está ubicado en las profundidades de la Sierra Maestra, perteneciente al municipio de Buey Arriba, en la provincia de Granma.

A ese lugar había llegado siete meses antes, como integrante del Ejército de Alfabetizadores Conrado Benítez García, un maestro que fue asesinado en enero de ese año.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Perseguido en Cuba por escuchar jazz



David Rodríguez
Arturo Sandoval recibe de manos del Presidente Obama la Medalla de la Libertad.

En el largo camino del conflicto entre Estados Unidos y Cuba he leído muchas cosas que me han dejado asombrado y que aun me producen algún grado de perplejidad.

martes, 19 de noviembre de 2013

Si hubiera nacido en otro país…



Por Clara Maylín Castillo
"No aspiro a nada material, mi mayor premio es saber que alguien pudo salvar su pierna"

Solo el paciente diabético, o quienes luchan junto a él, conocen la dimensión del dolor que ocasiona la pérdida del pie o una pierna. Hasta la década de los años 90 estas amputaciones eran un hecho corriente e ineluctable en Cuba y el resto del mundo, un motivo de sufrimiento para quienes padecían la enfermedad y, lo peor, una señal de que en el reloj la arena comenzaba a precipitarse. A inicios del siglo XX nuestro país, nación del tercer mundo, aportó un medicamento que rompería esa rutina, cambiando los paradigmas en el manejo de las úlceras del pie diabético.

Bayamo tendrá por siempre el crédito de semejante hallazgo, porque fue justamente en esta ciudad, en la calle Martí número 245, donde vivió hasta los 26 años Jorge Berlanga Acosta, investigador responsable del Heberprot P y jefe de proyectos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Cuando suena La Campana, ¿cómo la escuchan?



Por Clara Maylín Castillo
Parte del equipo de redacción de La Campana revisa la última edición de la revista.
Por mucho tiempo el gremio artístico e intelectual de Granma anheló una publicación sistemática que reflejara el desarrollo cultural de la provincia. Hace dos años ese sueño se hizo realidad, solo que no en el modo absoluto en que solemos creer se materializan los sueños.

viernes, 23 de agosto de 2013

Una maestra que escribe



Texto y fotos: Clara Maylín Castillo    CULTURA / Literatura

Con 95 abriles en el cuerpo, Mercedes Cossío Montejo creyó que la vida no le reservaría grandes sorpresas. Y se equivocó. Cuando hace unos dos meses, en el patio de la sede bayamesa de la Unión Nacional de Escritores y Artistas, le comunicaron que le sería otorgado el Premio al Mérito Literario José Joaquín Palma, este icono de la pedagogía y la literatura conoció de nuevo el embeleso.   

Entregado a ella en la tarde de este viernes, en el mismo sitio donde recibió la noticia, este galardón reconoce una carrera intelectual que tuvo su génesis en la niñez, estimulada por el profesor y poeta Felipe Pichardo Moya.

Cossío Montejo tuvo la suerte de nacer en una familia burguesa de Camagüey, origen que le abrió las puertas de una educación valedera. En 1941 se casó con un ganadero espirituano, cuyas propiedades se encontraban en Bayamo, y por ende vino a vivir a esta urbe con 23 años de edad, sedienta de conocimientos y llena de sueños que vería materializados.