Clara Maylín Castillo
CULTURA / Escritores
Bardos como Gustavo Ramírez y Alejandro Aguilar han sido
homenajeados por el Festival “Al Sur está la Poesía”. En esta vigesimoprimera
edición ha correspondido el honor a Sixto Juan Rodríguez, autor de los
poemarios “Fugaz inocencia” (Editorial Orto, 2005) y “Espejos de culpa”
(Bayamo, 2008).
Sixto tuvo un destino similar al de Alexader Besú: nació en
el deporte y se desarrolló en las letras, aunque actualmente comparte su
vocación literaria con su labor en el INDER de Pilón.
En más de dos décadas de escritura en serio este bardo ha
sido incluido en las antologías “Trazos de ángel” (Bayamo, 2000) y “Poetas de
la ensenada” (Ed. Colección Sur), además de haber obtenido premios en los
concursos provinciales “Mangle” de Niquero, “Raúl Podio Saborit” de Media Luna
y “Tras las huellas de Cervantes” de Campechuela.
“La primera satisfacción es que alguien mire del otro lado
de la acera, que vean que tienes un trabajo y lo reconozcan”, dijo este hombre
casi sexagenario al referirse al tributo que hoy le rinde el Festival. Su dicha
es mucho mayor, pues no solo lo merece por su labor poética, sino por incluirse
entre los fundadores del evento y por saber que dio todo lo que estuvo a su
alcance en función de hacer realidad el sueño de los Quijotes de su pueblo.
Este Festival tuvo un origen curioso, porque surgió en una
Asamblea Municipal del Poder Popular. Yo era el Vicepresidente de la Asamblea y
el Secretario era Alejandro Aguilar, fue como una conspiración. Nelson Gudín y
Gustavo Ramírez fueron a mi oficina en el 90, como miembros del Grupo Sur. Me
hicieron su planteamiento y yo abracé la idea. En agosto de ese año hicimos el
primer evento. Chovinismo aparte, no creo que en otro lugar de Cuba haya
sucedido esto, porque casi todo el mundo plantea en las Asambleas problemas de
agua, transporte y otras necesidades básicas, pero no la de poesía, porque hay
que tener mucha sensibilidad en un pueblo para hacer eso. Los tres primeros
años fui el apoyo del evento. Como Vice ayudé mucho al Festival. Ya del 98 al
2002 fui Presidente del Poder Popular y en esos años fue to p’al frente.
-Usted pertenece al
Grupo Sur. ¿Qué le ha aportado a su vida literaria?
Yo ingresé en él en el 91 y puedo decir que ha sido mi base
teórica. Gracias a él me he convertido en escritor con libros publicados.
Agradezco a los talleres, a la crítica oportuna, a ese intercambio que ha sido
decisivo para mí. Casi siempre nos hemos reunido en el laboratorio SUMA del
Hospital “Féliz Lugones Ramírez”, donde trabaja Alejandro, porque allí tenemos
más privacidad. Pero también nos hemos encontrado en el Museo y en la
Biblioteca.
-¿Cómo valora el
desarrollo del evento en todos estos años?
He participado en todos, excepto en el 2009 y en el 2010,
porque estuve cumpliendo misión internacionalista en Venezuela. El Festival
tiene un alcance comunitario enorme. Va a los centros escolares, a los barrios,
a las montañas. Por eso en el 2000 el Grupo Sur alcanzó el Premio Provincial de
Cultura Comunitaria. Yo creo que este es el lugar del planeta donde más poesía
per cápita recibe el pueblo; la gente lo ha hecho suyo.
-Con el tiempo el
Festival fue ganando convocatoria dentro y fuera de la provincia.
Los primeros festivales fueron regionales; venían de Las
Tunas, Holguín, Santiago de Cuba. Ya en 1996 tuvo carácter nacional e
internacional. Tuvimos aquí a un poeta chileno, Tito Alvarado, y al año
siguiente recibimos a un mexicano. Para mí el evento supremo fue el del 2003,
porque vinieron tres premios nacionales de literatura: Nancy Morejón, César
López y Pablo Armando Fernández. En otros años han estado otros poetas de
rango, incluso vino Aitana Alberti.
-Es insólito que un
Festival de un municipio distinto a la capital provincial, justamente Pilón,
tan alejado de Bayamo, consiga atraer personalidades de resonancia nacional.
¿Cómo ha sido posible esto?
Eso se logró por el prestigio que alcanzó el evento, su
alcance social y por la cooperación de Alex Pausides, que es pilonero y nos
ayuda desde La Habana a promocionar el Festival.
-¿Qué propuestas trae
usted a estos días de apogeo literario?
Participé ayer en el recital poético inaugural en el parque,
presenté el libro “Pálido diario” de Enid Vian en el IPU Andrés Voisin e hice
una lectura de poesía en Los Pinos 3 por la noche. Para la tarde de hoy tengo
otra lectura en el patio del Museo. No estoy leyendo nada de lo publicado. Todo
lo que estoy ofreciendo es inédito, de dos libros que tengo en espera de publicación:
“Utopía de la distancia” y “Sombras que transitan”.
-Estamos hablando ya
de los proyectos más inmediatos.
Sí. Pienso presentarlos el año que viene a Orto y a la
Editorial Bayamo. “Utopía de la distancia” trata temas universales como la
guerra, la paz, también experiencias mías en Venezuela, la familia. “Sombras
que transitan” es existencial, sobre lo que uno vive, ve y siente. Tengo
escrito además un libro sobre la historia del béisbol en Pilón. Se titula “El
béisbol en Pilón: azúcar, exclusivismo y Revolución”. Tengo estampas de mi
pueblo, solo falta darles forma. Este pueblo tiene una gran riqueza de mitos,
personajes, y ahí los plasmo yo. Pienso que estén listas para el 2014 o el
2015.
-Para concluir, ¿qué
motiva su literatura?
Indiscutiblemente, mi pueblo. Su cultura, su historia, y
también la infancia tan dura que pasé, en extrema pobreza, pero lo esencial es
este pueblo.
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