sábado, 30 de marzo de 2013

El camino del trovador granmense, ¿destino del juglar?

Clara Maylín Castillo    CULTURA / Música



Ramón Galardy es un cultor de la canción
trovadoresca
, aunque la mayor parte de sus
admiradores cree que solo se
dedica a componer para niños
La mayoría lo identifica con la música infantil, en especial con el tema “El conductor” que alcanzó el Premio a la Mejor Composición en el Festival Nacional de la Canción Infantil en 1993, convirtiéndose ipso facto en un himno para los niños.

Sin embargo, quienes conocen de cerca al artista jiguanicero, residente desde hace más de tres décadas en Bayamo, saben que su mayor vitalidad está en la canción trovadoresca, un rescoldo que aspira a la condición de llama en diversas formas como el son, la guajira, la bachata y la guaracha.

A 37 años de haber debutado en el arte, Ramón Galardy López conserva recuerdos valiosos, remembranzas que acarician su espiritualidad y le colman de añoranza, entre ellas una dedicatoria en un afiche del maravilloso tema “Oh, melancolía”, de puño y letra de su ídolo Silvio Rodríguez, quien halaga su talento para crear canciones.

Haber fundado el Movimiento de la Nueva Trova en Manzanillo en 1976, haber compartido la música, los sueños, las inquietudes, con cantautores hoy encumbrados, dígase Noel Nicola, Sara González, Marta Campos, le avalan como uno de los artistas granmenses ideales para valorar el desarrollo del movimiento trovadoresco en la capital granmense en pleno siglo XXI.

El movimiento de la trova en Bayamo está bien en cuanto a trovadores. Por ejemplo, está Arturo Jorge, que tiene su agrupación pero es un trovador; el director del quinteto Virama, Andrés Araújo. De las nuevas generaciones está Ormán Cala, con una obra consolidada. Hay otros muchachos de la Asociación Hermanos Saíz, que es la fuente de donde vienen saliendo, y ellos están haciendo sus cosas. Otro asunto es el tema de la calidad, y esto lo digo a nivel nacional. En mi caso vengo de la Nueva Trova, un movimiento cultural importante en la historia de nuestro país. Ese movimiento lo tuvo en cuenta todo sin perder de vista la canción estética, el cuidado del texto; no se admitía tanto facilismo en la música. Diría que eso se correspondía con ese momento en que Cuba tuvo un renacimiento cultural. Ese hecho no pienso que se supere, porque también los tiempos cambian y hoy hay un facilismo…, todo es esta cosa de la fusión. Las nuevas generaciones aprenden a tocar la guitarra, hacen sus canciones, se dan a conocer, los ponen aquí y allá, y hasta ahí llegó el trovador. Enseguida se buscan un par de guitarras eléctricas, una batería, y de pronto estás oyendo una canción penetrada por el pop, el rock. Ya el artista no quiere ser el trovador a guitarra ni buscar un acompañamiento que puede ser un tres, un bongó, un bajo, una flauta, un violín. Esto se presta a hacer un ritmo más contagioso y se pierde la esencia de lo que fue la trova siempre.

¿La trova que se hace en nuestra provincia está respaldada por una promoción sólida?

En La Habana se creó el Centro Pablo de la Torriente Brau para hacer discos a los trovadores y ofrecerles propuestas. Hace un tiempo se hizo una mesa redonda en la que se dijo que a partir de ese Centro se iba a promover la trova, y es verdad que se hizo. Pero también dijeron que se había ido por todo el país viendo a los trovadores: una gran mentira. Aquí no vieron a nadie. En Bayamo, como capital, creo que no se ha tenido en cuenta la promoción del género. No es el hecho de que te inviten un día a un programa de radio, que te pongan un tema cuando hay una fecha histórica, ni que te hagan una entrevista en un periódico. Yo pienso que la verdadera promoción tiene en cuenta una mejor programación, no solo para trabajar un día aquí en Bayamo en el lugarcito donde vas a cantar. Organismos como Cultura, el Centro de la Música, deben hacer una programación adecuada, velar porque se difunda la música a nivel nacional, velar porque se puedan hacer grabaciones con calidad.

Usted tiene más de 50 temas grabados, un centenar inédito y un prestigio como cantautor, ganado también con sus lauros en distintas ediciones del Festival Nacional de Música Popular Sindo Garay. Sin embargo, tengo entendido que aún no cuenta con un disco.

Nunca he hecho un disco, porque el problema de la promoción ha existido siempre. ¿De qué manera hago un disco si no te tienen en cuenta? Entonces uno apela a una grabación por medios propios, llega con una persona que tiene un micrófono y un equipo, se para ahí a grabar, y eso hace mucho daño tanto a la obra como al autor. Aquí se hizo un estudio de grabación hace unos 20 años. Fue interés de Cultura para promover la música de Granma, pero eso fue muy efímero. Yo he alcanzado el nivel nacional, tengo una obra aprobada con el aplauso de todo el mundo y los premios, pero llegar y decirme “vamos a hacer un disco”, difundirlo en la televisión, buscar disqueras…
A pesar de su probada calidad como compositor e
intérprete, Galardy es casi un desconocido en
el ámbito nacional, "la promoción es un problema
cuando vives en provincia", afirma el trovador.

Hace unos meses sus admiradores se alegraron con la noticia de que se le haría un video clip a la canción “El conductor”.

Eso se ha parado. Ahora los realizadores de los estudios Anima de Holguín no quieren hacerlo porque no hay quien les pague.

Una de las aristas fuertes en la promoción del arte es el desarrollo de eventos. Manzanillo tiene el Festival de la Trova “Carlos Puebla”. ¿Qué se hace en ese sentido en Bayamo?

El evento que hace todos los años la Casa de la Trova en coordinación con Cultura Municipal para conmemorar la historia de la canción La Bayamesa. Pero como trova no existe un festival. En los años 80 tuvimos un evento en la Casa, auspiciado por la AHS y el Movimiento de la Nueva Trova. Así tuvimos trovadores de todo el país como Marta Campos de La Habana, Luis de Posada de Ciego de Ávila y José Nicolás de Santiago de Cuba. Después las cosas cambiaron y se perdió el evento.

Antes decía que en la capital granmense se realiza un evento homenaje a la canción La Bayamesa, organizado por la Casa de la Trova. Ya que tocamos este punto, ¿podría decirme qué rol desempeña esa institución en el desarrollo y promoción de la obra trovadoresca?

Ha habido mucho problema con este nombre, un poco hasta falso como “Casa de la Trova”, porque hace cuántos años que se convirtió en un centro de ARTEX, y ARTEX es negocio, es turismo, aunque la trova no tiene que estar reñida con eso. Pero a partir de ahí se hizo una muy mala programación de la Casa de la Trova y los trovadores hace muchos años no se tenían en cuenta, ni a mí, ni a Ormán Cala, ni a Nubes. Allí siempre ha estado un movimiento de aficionados de la trova tradicional, el de Pimpo LaO, pero no para actuar allí, sino como sede. En la Casa actuaban el quinteto “Virama”, “Chacho y sus muchachos”, que no son trovadores, sino más bien defienden la música cubana, y el grupo “Enhorabuena”, que es el grupo sede la Casa, caracterizado por hacer música humorística. Hace dos meses nos hicieron propuestas. Hubo algo de interés y se está viendo el cambio. A Ormán Cala le dieron un día al mes; yo comencé el 28 de febrero con la peña concierto “Trovarte”. Esta actividad se va a hacer trimestralmente, trayendo como invitado a un trovador profesional de una provincia distinta. Ya trajimos a Ivet María Rodríguez, de Holguín, y para mayo la propuesta es Josué Oliva, fundador de la Nueva Trova en Guantánamo.

Hace poco más de un año estuve en la Casa de la Trova “Jaime Benemelis” de la Ciudad del Golfo. Con independencia de la satisfacción que muestran los bardos manzanilleros en cuanto al cumplimiento del objeto social de ese centro, me quedó claro que existe un vínculo muy estrecho entre la institución y los cultores del género.

Esa Casa está rescatada como una institución verdaderamente de Cultura y para la trova. Ahí sí está lograda dignamente la institución. La de aquí es de Cultura, pero como ya dije conveniada con ARTEX y quien manda es quien renta: ARTEX. Aquí eso ha sido muy polémico, y lo que se quiere es que siga siendo un convenio con ARTEX, pero que se llegue a acuerdos como los que te mencioné antes, que no son suficientes, pero sirven para ir insertando a los trovadores a la Casa.

Si el trovador en Bayamo, la capital, no tiene muchas posibilidades de desarrollo, es fácil imaginar las perspectivas del trovador en municipios como Media Luna o Yara. ¿Usted conoce a algún bardo fuera de la Ciudad del Himno?

Conozco a uno de Guisa y a otro de Manzanillo, pero no tengo los nombres. El problema es que estamos demasiado aislados.






1 comentario:

  1. Y Fernando Aramis Tamayo Carrillo? o acaso el hecho de haber emigrado le resta valia como trovador?

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